Edward Jenner, naturalista brillante, investigador riguroso y médico rural

Luís Carlos Villamil Jiménez, Hugo Sotomayor Tribín

Medicina · 2025

Edward Jenner nació el 17 de mayo de 1749 en Berkeley, Inglaterra, desde muy joven mostró gran interés por la naturaleza, los fósiles y la observación de aves. A los trece años, comenzó un aprendizaje en cirugía y farmacia con Daniel Ludlow, luego, con el apoyo de su hermano, se trasladó a Londres para estudiar bajo la guía del prestigioso cirujano John Hunter, con él, participó en varias investigaciones y desarrolló habilidades clínicas y quirúrgicas. Se estableció en Berkeley.

Estudió el comportamiento del Cuculus canorus (cuco), la hibernación de los erizos y otros temas de interés en ciencias naturales. En 1760, Jenner escuchó a una ordeñadora decir que no podía tener viruela porque había tenido cowpox. Esta afirmación lo impresionó y lo llevó a investigar las viruelas animales (en vacas, caballos y cerdos).

Logró caracterizar las lesiones de cada tipo de viruela, estaba convencido de la eficacia de estos agentes para prevenir la viruela humana. En 1789, con el virus de swinepox inoculó a su hijo y a dos niñas. En 1796, inoculó a un niño llamado James Phipps con linfa de lesiones de cowpox.

Este último experimento mostró que la vacuna podía transmitirse de un humano a otro. En 1798, publicó sus resultados: “An Inquiry into the causes and effects of the variolæ vaccinæ”. Aunque hubo críticas y oposiciones, la vacunación con cowpox (vacuna) se reconoció como una alternativa más segura para prevenir la viruela.

A pesar de los rumores sobre su ineficacia y las enfermedades similares que podían confundirse con la verdadera vacuna, la vacunación se adoptó en el Reino Unido y otros países. Jenner murió el 26 de enero de 1823 a causa de un accidente cerebrovascular. Sus restos reposan en el cementerio de Berkeley.

Si velis monumentum, circumspice (Si quieres un monumento, mira a tu alrededor) fue el epitafio de su tumba.